En la naturaleza y en la creación todo tiene un motivo que justifique su existencia. Desde el microorganismo más diminuto al ser viviente más voluminoso tienen una razón de ser. Los minerales y los vegetales también están por algo en la tierra, todo tiene una justificación. Todo sucede por algo sostienen los que pretenden filosofar sobre hechos inevitables que acontecen. Otras afirmaciones similares son las que dan los expertos en comercialización cuando sostienen que los productos que se venden es porque hay un cliente que los reclama. Ningún fabricante se pone a fabricar algo si no tiene la certeza que va a poder vender su elaboración. Ni ningún profesional va a estudiar una carrera que no va a poder ejercer. Esta lógica es elemental en las primeras páginas de los libros de marketing o comercialización.
Los que ofrecen un producto o servicio es porque hay clientes que lo necesitan o reclaman. Hay médicos y medicamentos por la sencilla razón de que la gente se enferma o se lastima, hay mecánicos porque los automóviles necesitan ser reparados, hay peluqueros porque nuestro cabello necesita ser acicalado cortado o peinado, y así podemos hacer una interminable lista se productos y servicios que existen unos por la necesidad de otro que los requiere.
En el campo de los acompañamientos especiales sexuales sucede algo similar como con los de cualquier otro servicio de prestación. Las escorts femeninas, los transexuales o travestis, los chaperos y los gigolós son parte de las ofertas del mercado sexual porque hay clientes que los reclama. Algo similar sucede con las casas de relax y con las agencias de escorts que ofrecen sus servicios de organización con nivel empresarial. Las agencias de acompañamiento especial tienen en las páginas de internet al principal elemento publicitario, que con su efectividad agiliza todas las consultas de los clientes facilitando la elección del prestador.